consagró la exclusividad del plan de autonomía bajo soberanía marroquí como única y exclusiva base para el arreglo definitivo de este diferendo, desechó la llamada “propuesta del polisario”, reafirmó el abandono definitivo de la opción del referéndum, confirmó la responsabilidad de las cuatro partes Marruecos, Argelia, Mauritania y el “polisario” e instó a dichas partes a comprometerse en el proceso político sobre la base del plan de autonomía marroquí y nada más.

Por lo tanto, continuó, seguir inscribiendo esta cuestión en la agenda del C24 equivale a « obstinarse en girar en círculos », en desprecio del derecho internacional encarnado por la resolución 2797 y de la realidad política.

Añadió que persistir en mantener un léxico decolonial del siglo XX equivale a prescindir del impulso internacional a favor de la solución pragmática de la autonomía del siglo XXI, y a ignorar que el proceso político se reanudó bajo la presidencia del Enviado Personal y de los Estados Unidos de América en Washington y Madrid.

Hilale señaló que las partes recibieron oficialmente el proyecto desarrollado y detallado de la autonomía marroquí, debatieron en profundidad sus diferentes disposiciones y se comprometieron a transmitir por escrito sus observaciones y posiciones expresadas durante las tres sesiones de negociaciones.

«Desde la adopción de esta resolución, la cuestión ya no consiste en saber qué marco permitirá resolver este diferendo», indicó, al subrayar que el marco existe, los parámetros son claros, las partes concernidas están identificadas, sus responsabilidades están establecidas y que Marruecos presentó un proyecto detallado de su plan de autonomía.

La verdadera cuestión hoy, dijo, consiste en saber cuánto tiempo más las otras partes persistirán en la obstrucción, eludirán las responsabilidades que les incumben y retrasarán el proceso político.

«La comunidad internacional recordará que el obstáculo para la solución de este diferendo no reside en la ausencia de una solución, sino en la negativa de las otras partes a aprovechar la oportunidad histórica para asumir plenamente sus responsabilidades en favor de la solución definitiva de este diferendo», afirmó el diplomático marroquí, al advertir que «la historia está llena de oportunidades perdidas que los arrepentimientos posteriores jamás logran reparar».

En conclusión, Hilale recordó que el Sáhara marroquí no es un territorio estancado a la espera de un estatuto improbable, sino provincias del Reino que viven un pleno auge socioeconómico y que se benefician de una dinámica de desarrollo notable, impulsada por la Visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI.

En particular, destacó los más de 87.000 millones de dirhams invertidos en las provincias del Sur en el marco del Programa de Desarrollo Socioeconómico, el apoyo de más de 130 Estados miembros al plan de autonomía marroquí, así como la apertura de más de 30 consulados en las provincias del Sur.

« Al discurso descolonial engañoso mantenido en el seno de este Comité, Marruecos opone el desarrollo económico de sus provincias, la prosperidad de sus ciudadanos, la inclusividad política, la promoción de la especificidad cultural hassania y la participación de todos en el prometedor futuro de esta región », concluyó Hilale.

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